lunes, 29 de septiembre de 2014

DIEGO RIVERA


“El colorido se mezcla con  lo estético, lo político y lo social “.

No hace mucho tuve la oportunidad de pintar un mural de dimensiones considerables, lo que me acerca un poco a entender lo que es trabajar con un formato de grandes dimensiones, por lo que esta semana me pareció interesante hablaros de uno de los grandes muralistas mexicanos, discípulo de Sequeiros

Diego Rivera, muralista, dibujante, ilustrador y escritor. Nace un 8 de diciembre de de 1886 en la ciudad de Guanajuato. Su pasión por el arte le viene desde pequeño, a los 10 años ingresó en la Academia de Bellas Artes de San Carlos y  allí tuvo su primer contacto el  célebre paisajista José Mª Velasco, pero es en 1916 cuando comienza tener contactos con artistas como Picasso y Reyes Ochoa. Un año después se vio influenciado por las pinturas de Cézzane y se mete de lleno en el Post- impresionismo, lo que le llevó a probar con el cubismo, creando obras de gran colorido y llenas  de armonía. En 1920 viaja  a Italia donde estudia los frescos del  renacimiento y  la técnica del mural de Giotto.
En 1922 se convierte en una figura destacada para el movimiento muralista de México y Latinoamérica, siendo co-fundador de la Unión de Pintores, escultores y Artistas Gráficos Revolucionarios. Fue un pintor revolucionario que llevó el arte a la calle y a sus edificios siempre con un estilo realista y con  una carga social importante.
Diego Rivera se une al partido comunista lo que le influirá en su obra, pero 7 años después fue expulsado del partido por casarse con la pintora Frida Khalo. El pintor  se consideraba un activista político que usaba su arte para provocar, poniéndolo al servicio de la revolución social y cultural de su país; un ejemplo de ello fue el  de pintar el retrato de Lenin en uno de los murales “El hombre en la encrucijada”,  que se le encargó en  el Rockefeller Center de New York . Este mural fue tapado y posteriormente  destruido por el centro y sustituido por otro de Brangwyn , siendo  considerado como un insulto; o cuando se negó a borrar las palabras “Dios no existe” del mural que pintó en el Hotel del Prado .

La editorial TASCHEN ha recuperado en un solo volumen toda la obra mural de Diego rivera, en la que se muestran detalles ocultos de su obra y trabajos descubiertos recientemente, como son seis murales y unos 600 bocetos que no estaban catalogados.

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